Paradores de Cataluña: para, pasa y disfruta

8 juin 2019
Sant Pere de Casserres

Ir de paradores es la mejor forma de disfrutar de una escapada completa. En general, se trata de edificios históricos habilitados para ofrecer servicios de gran calidad, incluyendo todo tipo de eventos y, por supuesto, platos típicos de la zona. Sin duda, es una descripción perfecta de los paradores catalanes, donde la historia, la naturaleza y el lujo se dan la mano.

Parador de Tortosa

Un buen ejemplo de esta fusión es el parador de Tortosa, un castillo milenario con vistas al Ebro cuyo aire gótico añade un plus de romanticismo a cualquier escapada. Lo mejor del parador es que, aunque data del siglo X, cuenta con unas instalaciones propias del siglo XXI. Eso sí, a la hora de comer, el reloj parece haberse detenido hace tiempo en su restaurante.

La estética del local no deja lugar a dudas, allí se come a la antigua. Los platos tradicionales del menú dan alguna que otra pista (aunque hay de todo), pero es la decoración la que te transporta al pasado. El toque rural y añejo lo ponen los azulejos de terracota, la chimenea de piedra y las vigas de madera. Vamos, que tiene todo lo que se espera de un parador.

Parador de Vic-Sau

Algo más modesto es el restaurante del parador de Vic-Sau, aunque el salón cuenta con una cristalería policromada en el techo bastante original. En cualquier caso, su punto fuerte es la ubicación, al lado del monasterio medieval de Sant Pere de Casserres y del pantano de Sau. Por no hablar de las suites de lujo, con parqué y terrazas con vistas al pantano.

Parador de Aiguablava

Si eres menos de lagunas y más de playas, no sufras, también hay paradores en la costa. En Begur, el parador de Aiguablava gobierna la bahía desde el acantilado de Punta d’es Muts. Las vistas al Mediterráneo, obviamente, son espectaculares; y disfrutarlas desde la cama es un lujo que no se paga con dinero. Uno de tantos, porque el parador tiene de todo.

Parador de Lleida

Restaurante de cocina mediterránea, bar, suites con bañeras de hidromasaje, gimnasio, piscina, spa… Está claro que es el parador perfecto para desconectar con unas minivacaciones en la Costa Brava. ¿Y si eres más de escapadas culturales? Pues nada, buscas la exclusividad y la buena comida en hoteles de lujo como el parador de Lleida y problema resuelto.

Castillo de la Suda

Uno de los reclamos del antiguo convento del Roser es la estética medieval que le confiere el claustro del vestíbulo o el rosetón de la iglesia, que ahora hace las veces de restaurante. Sin duda, estos detalles arquitectónicos encajan perfectamente con los principales puntos de interés del casco antiguo, como el castillo de la Suda o la ‘catedral vieja’. ¡Una cita con la historia que no podrás rechazar!

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